Clases de fotografía:
Adrian Luque

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On 24 febrero, 2016
Last modified:24 febrero, 2016

Summary:

Una de las cosas que más disfruto cuando uso una réflex, en comparación a cualquier otra cámara, es que puedo usar el visor óptico y eso me hace sentir bien :) Parecerá una tontería, pero alinear tu cámara y tu ojo es hacerlo uno, es hacer de la cámara una extensión de tu ojo, es sentirte cámara, es pura magia.

Una de las cosas que más disfruto cuando uso una réflex, en comparación a cualquier otra cámara, es que puedo usar el visor óptico y eso me hace sentir bien :) Parecerá una tontería, pero alinear tu cámara y tu ojo es hacerlo uno, es hacer de la cámara una extensión de tu ojo, es sentirte cámara, es pura magia.

También es cierto que hay otras cámaras que tienen otro tipo de visor, el digital, y que de cara a este artículo no habrá diferencia alguna, pese a que los visores digitales no son tan mágicos, jeje.

Hasta que no te planteas qué ojo estás usando para mirar por tu visor, no eres consciente de todo lo que te voy a contar.

Para empezar, una verdad verdadera, las cámaras réflex están diseñadas para un mundo de diestros. Esto es así. A priori, todos los diestros deberían mirar con su ojo derecho, pero no necesariamente esto es así. Veamos los distintos casos:

  • Diestros & ojo derecho: Estáis de enhorabuena, el mundo fluye sin problemas, la cámara se diseñó pensando en vosotros. Sois la gran mayoría.
  • Diestros & ojo izquierdo: Creéis que sois diestros, pero lo cierto es que, o bien el mundo os transformó, o bien, y simplemente, vuestro ojo izquierdo es el dominante.
  • Zurdos & ojo derecho: No todo se hace tan cuesta arriba, ¿verdad?. Os habrá costado un poco más acostumbraros a los propósitos de cada mano a la hora de sujetar y controlar la cámara, pero usáis el ojo para el que se diseñaron las DSLR.
  • Zurdos & ojo izquierdo: Mi más sincero pésame. Ánimo.

A continuación os explicaré el porqué se debería usar preferiblemente el ojo derecho frente al izquierdo. Para ello describiré lo que ocurre cuando se usa el problemático, el izquierdo:

El principal problema de las personas que usan el ojo izquierdo se llama nariz. Una prominencia que se empeña en pulsar botones o, como poco, en obstaculizar al pulgar de la mano derecha que intenta alcanzarlos. Incluso he oído de quien, en plena batalla pulgar-nariz por el dominio de los controles, el ojo derecho ha llegado a salir mal parado por un enojado pulgar. Son cosas que no te planteas hasta que te las planteas (ha salido el Rajoy que llevo en mí… nooooo). Incluso algo tan tonto como que usando el ojo izquierdo manchas más la pantalla, hasta en eso afecta.

La culpa no la tiene tu ojo dominante, la culpa es de los fabricantes que no quieren aprovecharse de ese nicho de mercado. Así que al final es cuestión de aceptarse como se es y aprender a hacer las cosas a tu manera.

¿Cuál es mi ojo dominante?

Si tienes curiosidad por saber qué es y cuál es tu ojo dominante sigue leyendo. El ojo dominante es el ojo que se cansa menos y el que ve mejor, es el que usamos subconscientemente cuando tenemos que afinar la vista, por eso es el que usamos con nuestra cámara. No es como cuando estás esperando de pie y empiezas a dejar el peso en una sola pierna, y cuando notas que empiezas a cansarte, cambias de pierna. El ojo dominante es el que usamos siempre para afinar, nunca te planteaste cambiar de ojo mientras usas tu cámara para dar descanso al otro ojo. Por algo será que al otro ojo lo llaman vago…

Hay un ejercicio muy sencillo para descubrir cuál es tu ojo vago. Haz una O con tus dos manos y colócalas a dos palmos de ti a la altura de tus ojos. Localiza un objeto que quepa dentro de esa O a unos 3 metros de ti al menos. ¿Listo? Ahora quédate inmóvil y cierra primero el ojo derecho, ¿sigue estando el objeto ahí? Enhorabuena, las cámaras réflex se diseñaron para ti. Si la resuesta no ha sido afirmativa, no te alarmes, el objeto no ha desaparecido Simplemente cierra el ojo derecho y abre el izquierdo: ¡voilà! el objeto vuelve a estar ahí. Lo que ha ocurrido es que acabas de comprobar que tu mente prefiere creer más a tu ojo izquierdo que al derecho, es decir, tu ojo izquierdo es tu ojo dominante.

Por último, si consigues ver el objeto unas veces con el derecho y otras con el izquierdo, eres un máquina, la siguiente técnica estará chupada para ti.

Técnica PRO

Siempre se puede liar la cosa un poco más. ¿Cómo? Aprendiendo a mirar con los dos ojos y aprender a hacerlo a la vez dejando el otro ojo tambien abierto. Inténtalo y luego sigue leyendo.

Si al usar el otro ojo te has llevado la cámara a la frente… no tienes por qué estar en estado de embriaguez, créeme, a muchos de mis alumnos les ha pasado en clase y prometo que no era Vodka lo que les había ofrecido para saciar su sed… creo. Es ahí cuando te das cuenta porque nunca te habías planteado cambiar de ojo para usar tu visor, jeje.

Esta técnica se usa principalmente en deportes o en naturaleza, cuando tienes que estar atento a, por ejemplo, el coche que va cruzar como un rayo. Dejando el otro ojo abierto lo ves venir. Y si viene por el lado derecho, es el izquierdo el que se encargaría de mirar por el visor y el derecho el de verlo venir.

Sé de buena tinta que al principio esta técnica da dolores de cabeza.

¿Y ahora? ¡A disfrutar de la fotografía!

Una de las cosas que más disfruto cuando uso una réflex, en comparación a cualquier otra cámara, es que puedo usar el visor óptico y eso me hace sentir bien :) Parecerá una tontería, pero alinear tu cámara y tu ojo es hacerlo uno, es hacer de la cámara una extensión de tu ojo, es sentirte cámara, es pura magia.