Clases de fotografía:
Adrian Luque

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5
On 17 enero, 2016
Last modified:19 enero, 2016

Summary:

Este personajillo es mi gato, se llama Juanito, y aunque tiene cara de estar enfadado, lo cierto es que es un amor. En esta foto aún era cachorro y como el tiempo pasa tan rápido, cada vez que podíamos le sacábamos una foto, así fuera con el móvil. En esta ocasión usamos una compacta con poca luminosidad, y como estábamos en un interior tuvimos que activar el flash y ¡TACHÁN! Ojo rojo que te crió.

Este personajillo es mi gato, se llama Juanito, y aunque tiene cara de estar enfadado, lo cierto es que es un amor. En esta foto aún era cachorro y como el tiempo pasa tan rápido, cada vez que podíamos le sacábamos una foto, así fuera con el móvil. En esta ocasión usamos una compacta con poca luminosidad, y como estábamos en un interior tuvimos que activar el flash y ¡TACHÁN! Ojo rojo que te crió.

Los ojos rojos en las fotografías aparecen cuando usamos un flash próximo a la óptica de nuestra cámara. Esta situación es muy frecuente en las fotografías de móviles y compactas. El flash pasa a través de la pupila dilatada y rebota en los vasos sanguíneos de nuestra retina, de ahí ese color rojo fantasmagórico.

Por suerte, existen varias formas de evitar este problema. Siempre estará la opción de arreglarlo con los programas de edición. Sin embargo, no es bueno pensar en las soluciones después de haber tomado la fotografía, si no en solventarlas antes de que ocurran y evitar tener que sentarnos delante del ordenador más tiempo de la cuenta.

Una solución más tecnológica la proponen algunos modelos de cámara. Cuando le damos al botón de disparo, lo que hacen es lanzar un destello del flash antes de tomar la fotografía para que la persona que vamos a fotografiar contraiga su pupila. Acto seguido, la cámara vuelve a emitir otro destello pero esta vez capturando la fotografía, de modo que deja pasar menos luz a su retina.

Un modo más chorra, pero igual de efectivo, es pedirle a nuestro modelo que se quede un poquillo ciego mirando a un foco de luz durante unos segundos, de este modo también conseguiremos que contraiga la pupila y podamos tomar la fotografía a continuación.

La cuarta y mejor opción (y más cara) es usar un flash fuera del eje de nuestra óptica, una opción sólo apta para los que tengan un flash externo a la cámara y que puedan sincronizar el flash al disparo de cámara.

En definitiva, las soluciones se centran en contraer la pupila (por eso no tenemos este problema con luz de día) o en separar la fuente de luz del eje óptico.

El caso de la fotografía que he usado es un poco diferente porque los animales tienen su caso particular al tener una capa reflectante que les ayuda a tener mejor visión con escasa luminosidad. De todas formas, para ilustrar esta situación, nos sirve estupendamente.

A partir de ahora, ya sabéis que los ojos rojos no salen solo por cansancio… ;)

¡Siempre es un buen día para la fotografía!

Este personajillo es mi gato, se llama Juanito, y aunque tiene cara de estar enfadado, lo cierto es que es un amor. En esta foto aún era cachorro y como el tiempo pasa tan rápido, cada vez que podíamos le sacábamos una foto, así fuera con el móvil. En esta ocasión usamos una compacta con poca luminosidad, y como estábamos en un interior tuvimos que activar el flash y ¡TACHÁN! Ojo rojo que te crió.